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Dic. 2006 

Las Tablitas ®

La elección del vino adecuado para cada comida es un elemento muy importante cuando se desea disfrutar del mejor sabor de la comida. Al igual que el olfato se satura con la exposición a los aromas, lo hace el gusto con los sabores; es así como el sabor del primer bocado no es tan intenso como el de los siguientes, la función del vino en las comidas consiste en limpiar las papilas gustativas entre cada bocado permitiendo que el sabor se mantenga inalterado.

Sin embargo, es muy importante que el vino sea el adecuado para la comida seleccionada debiendo existir una armonía entre el vino y la comida, esta tarea puede parecer muy complicada para quienes no contamos con una cultura enológica; sin embargo, esto no es tan difícil si se conocen algunos de los aspectos relevantes para llevar a cabo esta elección en forma exitosa.

Nuestra intención no es orientar la elección hacia una determinada marca o viña, sino brindar algunas claves que le serán de gran ayuda para la elección del vino más adecuado para acompañar sus comidas.

Uno de los elementos más importantes a considerar en la elección de un vino está relacionado con el nivel de taninos que este contiene. Los taninos, también llamados antioxidantes, son un componente que se encuentra en las uvas tintas con propiedades que permiten cortar las grasas. Es así como mientras más condimentadas son las comidas mayor, es el nivel de taninos que debe contener el vino. La cepa de la uva determina el nivel de taninos con los que cuenta el vino.

Por ejemplo, los alimentos con altos niveles de yodo y que son consumidos con limón como mariscos crudos, cebiche, etc., requieren ser acompañados con un vino cítrico como el Sauvignon Blanc, caracterizado por su aroma frutal y una acidez que le otorga frescura.

Por su parte, Chardonnay es un vino más elegante y fino, con un sabor menos cítrico y más frutoso ideal para acompañar aquellos mariscos más finos.

Uno de los principales mitos en torno a la elección del vino para acompañar las comidas es que los pescados y mariscos deben ser consumidos con vinos blancos; sin embargo, los pescados y los mariscos suaves o cocidos que no necesitan limón, pueden ser acompañados con un Pinot Noir, un vino suave y frutoso, bajo en taninos.

Aquellos pescados grasos como el salmón o la albacora pueden ser acompañados por un Merlot, vino de taninos suaves que le dan una textura aterciopelada y un delicado dulzor, también es ideal para acompañar carnes blancas pastas con salsas suaves.

En la medida que los alimentos son más condimentadas se debe aumentar el nivel de taninos de los vinos; así pasamos por el Malbec y el Syrah hasta llegar al Cabernet Sauvignon, la más clásica e importante de las cepas, caracterizada por su alto nivel de taninos y por su potencia aromática y gustativa.

El Rosé es vino tinto sin macerar, es decir, no alcanza a teñirse porque rápidamente es separado el jugo de la uva de la piel evitando que el vino quede teñido, este vino es dulce y suave, ideal para aperitivos.